En serio ¿Qué les pasa a estos cabros chicos? ¿Cuál es la idea de llenarse de aros hasta en las partes más insólitas del cuerpo? Me acuerdo que cuando estaba en el colegio nos creíamos de lo más valientes por hacernos, entre nosotras mismas, dos y hasta cinco agujeros en la oreja; el colmo del arrojo era ponerse uno en la nariz o en el ombligo, y en la ceja o en la lengua ya eras ídola, demasiao seca galla...Pero ahora... En la sien, en el pómulo, sobre el labio - ya sea en modalidad "lunar coqueto"; o en todo el borde, como remaches - bajo el labio, al medio de la pera, entre las cejas (aaauch), bajo la nariz (a lo toro), y lejos el que encuentro más macabro... en el pecho, mejor si es en el escote, ¡Yiauk! No, hay otros más macabros, los que se ponen en la espalda y que "le llevan" el componente sadomasoquista ¡Dolorrr!
Ah bueno, y también están los famosos expansores, tanto los de las orejas (que se verían más ad hoc con una pinta medio indígena, pero nunca es el caso), como lo que van debajo de la piel (¿Que también se llaman expansores, o no?). Esos también los encuentro asquerosillos: ¿Qué tiene de bonito tener un par de pequeños cuernos en la frente? Durante toda la historia de la humanidad "tener cuernos" ha sido vergonzoso, y ahora resulta que es cool.
Se me ocurre que es lo que en su momento pasó con los tatuajes, sólo que los tatuajes al menos pueden tener algún significado especial, o pueden estar tan bien hechos que sean dignos de aplauso.
Yo siempre me pregunto que va a pasar con estos pendex (y con algunos ni tan pendex) cuando entren al mundo laboral. Porque hay dos posibilidades: que de aquí a que eso suceda las empresas estén completamente relajadas respecto a la apariencia de sus funcionarios o... que los manden a sacarse todas esas cuestiones.
Y ahí es cuando los cirujanos se van a hacer la América. O incluso puede que no sea así, porque va a ser tan masivo que la cirugía reconstructiva va a estar incorporada al AUGE o va a estar incluída en el plan de la Isapre. Imaginen el cuadro: "doctor, vengo a que me corte los cinco centrímetros de oreja que me sobran", "doctor, necesito que me saque los cuernos", o aún peor "doztod, dezezito que me depare da dengua, tuve un pequeño azidente... así no pedo haced juizioz odales".
Así que en unos diez años más, una parte importante de la población adulta-joven en Chile va a tener al menos una cicatriz en la cara, que puede ir desde dos pequeños agujeritos, a la cara llena de hoyos. Va a ser la "Generación Cicatriz", y sus marcas ni si quiera va a ser por algo meritorio, como las marcas de bala de los policías, o los cortes en las manos de los carniceros, o los callos de los obreros asalariados, compañeros!!! (jaj, eso fue mucho...). Va a ser simplemente porque creían que se veía bonito, o porque así estaban a la moda, o porque así demostraban que no le tenían miedo al dolor... (lo que es yo, le tengo más miedo que la... y qué).
Yo sé que el comentario es como de vieja moralista, pero lolita, lolito: hay formas mucho menos invasivas de adornarse o de pertenecer a la tribu. Y si de verdad les gusta tanto el dolor o las incomodidades ¿Por qué no prueban a usar frenillos, fajas reductoras o prótesis ortopédicas? Por último les van a servir para enderezar cosas o adelgazar, digo yo.

