septiembre 11, 2008

A propósito de una goleada

Me gusta el fútbol, pero no soy una experta, por lo que esto podría calificar como "comentario de mina"... Aunque con capacidad de análisis y buen uso del lenguaje. Esta opinión es la de una persona que mantiene la distancia suficiente como para no ser demasiado hincha, y a la que los triunfos o derrotas de la Selección no le condicionan el estado de ánimo (vale decir que no voy al estadio a no ser que sea el partido del siglo, o si me invitan; no me vuelvo loca por comprar entradas, no participo en concursos y no salgo a celebrar a Plaza Italia). O sea, yo vendría a ser algo así como un hincha pasivo.

De partida, hay cosas que no entiendo, como por ejemplo, lo que alguien llamó - muy acertadamente - "la bipolaridad del hincha chileno", que básicamente se traduce en "te alentamos en la previa, te hacemos bolsa si pierdes, te endiosamos si ganas; y si empatas, la reacción dependerá de a quién le empates". Y lo otro que no entiendo es cómo un equipo al que le pasaron tres goles y lo humillaron por triunfalista, gana por goleada tres días después ¿Tienen que basurearlos para que reaccionen?

Pero lo de la bipolaridad es lejos lo que más me molesta. Entiendo que el fútbol es un asunto de pasiones, pero ¿Cómo no van a medir los comentarios y no agrandar o patear en el suelo a los jugadores, sin medias tintas?

Hay que pensar, por ejemplo, que estamos hablando de un equipo que se junta cada cierta cantidad de meses, y que cada vez que se junta, es muy posible que hayan cambiado buena parte de los integrantes Así que ¿De qué continuidad estamos hablando?

Ya, está bien, todas las selecciones del mundo operan igual, y les va mucho mejor... Peeero, estamos hablando de una selección cuyo mejor referente es un tercer lugar hace más de cuarenta años, un par de cuartos de final o semifinales cada cinco o diez años, una medalla de bronce en unas Olimpíadas y puras promesas en las divisiones inferiores.

No somos buenos para el fútbol, estamos dentro de la media (como en muchas cosas), pero aún así todas las versiones de la Selección han cargado con el peso de tener que ser las que finalmente logren un triunfo grande, presión que viene tanto de la hinchada como de la prensa. Por lo que no me extraña que los jugadores pasen de pensar que efectivamente son los elegidos, a creer que no tienen por qué serlo.

Y si a eso le sumamos que recién ahora se revirtió aquello de que la mayoría de los integrantes de la Roja jugaba en Chile (lo que no les daba un nivel internacional de competición), al menos yo entiendo por qué todavía les cuesta tanto jugar para ganar, que es como siempre (independiente del rival que tengan enfrente) deberían hacerlo.

Por lo tanto, dejen en paz un rato a los pobres cabros. Es como lo que pasa (creo) con los hijos que no salen tan talentosos como uno quisiera: hay que aplaudirlos cuando logran algo importante, pero apoyarlos igual si fallan... Incondicionalidad, creo que le llaman. Y hay que ver los efectos que provoca.

septiembre 04, 2008

¿Cómo dice que dijo?: Canciones de los noventa

Paulix dice: tengo ganas de ir a una fiesta de los noventa...
Ale dice: y qué tocan en esas fiestas? Jovanotti y eso?
Paulix dice: claro... tengo ganas de bailar el warisló
Ale dice: el warisló? Ay Paula, hoy día no ando muy astuta con tus términos...
Paulix dice: el warisló poh Ale! "Warisló, beibi dont jort mi, dont jort mi, nou mor"...
Ale dice: jajajajajajajajajajajajajaja
(sostenido, y con lagrimones, y luego)
Ale dice: wuouwouwouoo...
Paulix dice: jajajajajajaja... No cachabai el warisló? Es notable, y hay otras más.

Dicho y hecho. Sólo ese comentario fue suficiente para que nos enfrascáramos en un entretenido recuento de esas canciones de los noventa con un coro indescifrable, a prueba de inglés-de-liceo-con-número, pero que uno cantaba igual, descaradamente. Así que a continuación, un breve diccionario de las que pudimos recordar, comenzando por la ya citada:

- El Warisló: "What is love", Haddaway - 1993: Dejando de lado el hecho de que el título chilenizado suena muy flaite, la canción es re buena. Hay una película, "Los hermanos Butabi", que es malísima, los tipos son unos loosers de marca mayor, y la única gracia que tienen es que esta canción es su himno discotequero de batalla; la escuchan y se ponen a bailar inevitablemente. Son MUY graciosos.
- El Wacheketere: "Chiquetere", Rafa Villalba - 1995: Es la canción abuela del "Aserejé". Inevitablemente me lleva a recordar a Hernán Hevia disfrazado de "er Guille", haciendo su clásico pasito... lo único bueno que ese hombre hizo en televisión, hay que decirlo. Porque además logró que todo el mundo anduviera haciendo la misma gracia en las fiestas.
- El Werdoyugóu: "Where do you go", No Mercy - 1996: Como si no fuera suficiente con que la canción fuera malísima, más encima ahora descubro que era un cover!!! El tema original es de 1969, probablemente es mejor que la de los noventa; y aún si no lo es, este grupo le hizo un flaco favor. Estuvieron en Viña, y cantaron como tres canciones: ésta, otra más y la primera de nuevo, pero en español. Lo peor era cuando mezclaban las dos versiones: "Where do you go... adónde"... qué fue eso.
- El Alalalalalón: "Sweat (a lala lala long)", Inner Circle - 1993: Puuuro relajo... era como para cuando empezaba la fiesta, antes de que a ti se te soltaran las trenzas bailando, o de que a tus amigos se les pasara la mano con la cerveza y empezaran a dar jugo. O sea, canción de warming up, que le llaman.
- El Awelaeh: "Awillawillawillahey", Dr. Alban - 1994: Siií!!! Se llamaba así!!! Los que se avergonzaban de no saber qué diablos quería decir la canción, ya pueden dormir tranquilos, porque no significaba ni un cuerno. Ni siquiera si finalmente logras saberte la letra, porque mi tío era un nigeriano, avecindado en Suecia y cantando en inglés, así que sus letras eran peores que los poemas que Tarzán le escribía a Jane... o sssea! Pero igual, si no la bailabas, al menos te hacía reír.
- El Pómpirap: "Pump up the jam", Technotronic - 1989: Aquí me anduve pasando un pelín en la década, pero creo que la concesión vale porque todo el mundo cantaba esta canción a voz en cuello, pero nadie le apuntaba a lo que decía. Para el caso daba lo mismo, porque no era precisamente una crítica social o un himno a la paz mundial... Recuerdo haber tenido el cassette pirateado, con la carátula fotocopiada, y pintada a mano con colores fosforescentes... sí, obvio que lo retrocedía con el lápiz Bic ¿Quién no? Las pilas eran caras.
- El Enomanoio: "Non manoio", Jovanotti - 1993: Esta canción está asociada a un recuerdo específico: Mi primer y único año en colegio mixto. Desde el Jardín Infantil que no pasaba más de cinco horas con un hombre de mi edad al lado, y en plena adolescencia; así que imagínense la cantidad de torpezas cometidas por exceso de producción hormonal. Pero además, fue mi primer intento por pertenecer al "Grupo Alfa" del curso: Había una chica que hacía un pasito especial con esta canción, y éramos muy pocas las secas que podíamos hacerlo. Por suerte, dejé de andar haciendo pasitos como en Tercero Medio, justo a tiempo para dedicarme a terminar bien el colegio.

Bueno, también había éxitos en español, pero esos sí que eran vergonzosos: con la vista baja debo confesar que bailé "Ritmo de la noche" de The Sacados, "Saltando sin Parar" de King África, y varias de El General... Sólo puedo decir que cuando eres adolescente, no piensas en que tus acciones te puede pesar ya de grande, porque lo único que te importa es andar gritando "¡Quiénes son las reinas de la noche! ¡Nosotraaas!".

agosto 26, 2008

Sanfic 2008

Cuando me enteré de que iba a haber un festival de cine en Santiago, fui la mujer más feliz del mundo. Claro, no me había podido acreditar nunca para ir al de Valdivia o al de Viña, así que esta era mi oportunidad.

Tres años después, mi idilio con Sanfic continúa. Le soy completamente fiel: aunque este año no me hayan querido dar acreditación (porque las radios no tienen prioridad para esos efectos), y por tanto haya tenido que pagar mi entrada como cualquier mortal; aunque no haya alcanzado a ver ni la mitad de lo que quería ver, y aunque cada año me pegue más de un guatazo con alguna peli.

Aunque tengo que reconocer que este año la oferta estuvo notable. Cuando tuve la programación en mis manos, había al menos una película por día que yo quería (y podía, por horario) ver; cosa que no pasaba en años anteriores. Además, hay más sedes (aunque las mejores cintas las siguen dando en La Reina).

Pero bueno, finalmente fui, y alcancé a ver tres películas (una cifra vergonzosa, considerando mis marcas de años anteriores), que paso a reseñar:

- Die welle (La Ola, Alemania): Más de alguno se ha preguntado alguna vez si sería posible que en Alemania se repitiera una dictadura como la de Hitler. Bueno, esta película ofrece una posible respuesta. Va sobre un profesor de liceo al que le encargan un proyecto de una semana de duración, centrado en un tipo de gobierno. Contra su voluntad le toca la autocracia (a.k.a. dictadura), y cuando comienza a explicarles la temática a los alumnos, los pendex le dicen (léase con voz de pingüino shilensis): "Chiaaa profe, terrible de pasao. Otra e' con er mismo cueeento poh, si ya tamo shato, ya no sabimos de mimoria la custión". "Ah ya" les dice el profe, "o sea que ustedes no creen que algo así pueda volver a pasar en Alemania... OK, les propongo algo: juguemos a que este curso es una autocracia, y a que yo soy la máxima autoridad, así que me tienen que hacer caso en todo". Los chicos aceptan la simulación, y al rato ya están poniéndose de pie cada vez que quieren hablar, cambiando la ropa de calle por uniforme, haciéndose una insignia, poniéndole un nombre al grupo e inventando un saludo del tipo "Heil, Hitler". En resumen, engrupidos totales, prendieron con hielo y rallaron la papa... tanto que al final las cosas escapan del control del profe. Es no-ta-ble, sobre todo porque uno se da cuenta de que cualquier ideología, por más tirada de las mechas que sea, si está planteada de una manera impecablemente lógica y tiene una figura de liderazgo fuerte, se expande súper rápido.

- La mujer sin cabeza (Argentina): Efectivamente, ni la mujer ni la película tienen cabeza. Trata de una dentista que va en su auto de vuelta a la casa y atropella a alguien (no ve a quién, porque la muy pava iba buscando el celular dentro de la cartera). El susto es tan grande que la tipa ni siquiera se baja a ver con qué o con quién chocó, y desde entonces se empieza a comportar extraña;, queda medio ida, si me explico. El asunto es que después de un tiempo, ya no aguanta y le cuenta al marido que cree haber atropellado a alguien, y el marido le dice que se quede tranquila, que probablemente no fue nada y que va a averiguar si se supo sobre algún accidente o alguien que haya muerto el día del incidente. Al final se sabe la verdad, pero todo el mundo opta por barrerla debajo de la alfombra. La lata es que la película se queda más en el estado de shock en el que quedó la tipa, que en las implicancias humanas o sociales que pudo haber tenido el condoro que se mandó. Yo esperaba más, pero si les gustan las películas de reacciones más que de acciones, y con harto silencio, entonces jueguen.

- Cashback (Gran Bretaña): Por argumento, podría ser una comedia romántica más. Pero por personajes, textos y recursos visuales, claramente se sale del montón. El protagonista es un estudiante de arte (Sean Biggerstaff, "Oliver Wood" en Harry Potter... lindo él) al que lo patea su polola y desde entonces, no logra conciliar el sueño. Así que luego de varios días sin dormir, decide aprovechar esas ocho horas extra de vida y entra a trabajar en el turno nocturno de un supermercado (cosa que yo no encuentro provechosa, pero allá él...). Allí se encuentra con un jefe peor que el de todas las "Offices" y "Ofis" juntas, con un trío de compañeros más que disfuncionales, y con una compañera a la que al principio no pesca, pero que después empieza a mirar con otros ojillos. El asunto es que este chiquillo anda con el sueño tan atrasado, que según él, adquiere la capacidad de "congelar" el tiempo (yo he estado con falta de sueño, pero de ahí a adquirir superpoderes...). Y como le gusta pintar, entonces durante el turno se dedica - entre otras cosas - a retratar desnudas a las clientas... sipes, desnudas, porque como las "congela", entonces las desviste, las pinta, las vuelve a vestir y ellas no se dan ni cuenta... A cuántos no les gustaría... No les voy a contar más, sólo les diré que es muy graciosa y romanticona, pero sin caer en la idiotez.

En el tintero me quedaron "Leonera", "Lars and the real girl", "Suddenly last winter", "Crimen y lujuria" (que por suerte va a llegar a cartelera), "Café de los maestros", "La question humaine", "El corazón es un bosque oscuro" y "Nevando voy"... o sea... TODO!!! Buaaa, debí haberme pedido la semana libre y haber acampado en el cine. Pero bueno, si alguien vio alguna y la recomienda o la descarta, bienvenido sea; así ya sé qué buscar en DVD.